Las golondrinas empiezan a juntarse, se encuentran de buena mañana y al atardecer, cantando alegremente y haciendo vuelos sin parar, excitadas ante la gran aventura de volver a sus lugares africanos, un viaje de miles de kilómetros, atravesando el mar y desiertos.
Todos los animales nos movemos según el ritmo de las estaciones, el ritmo de la natura..., incluidos nosotros, los humanos, nos marcamos el ritmo vital y profesional conforme las estaciones, así el verano es una temporada de pausa, de haraganear, de hacer la siesta, de esconderse del fuerte calor o de las tormentas de verano, de desplazarse a otros territorios en busca de la frescura, de la aventura o del exotismo.
En verano se pierde el sentido de los días y de las horas, es igual que sea miércoles o sábado, no hay un horario más allá del que marca el día y la noche, o el de quedar para compartir una comida, tomar algo, o dar un paseo. Es un tiempo que nos induce a la contemplación de nuestro entorno, y este año más que nunca, con los misterios del eclipse solar y el eclipse de luna, fenómenos que tienen un halo de esoterismo y magia.
Contemplación de lo grande que es nuestro
mundo y del universo infinito del cual formamos parte como minúsculas
partículas, polvo estelar en la inmensidad universal…, y asi pasan los dias
disfrutando del hoy que se desliza con pereza y con la consciencia de la
fragilidad del ser, quizás somos como las golondrinas charloteando y volando
exaltadas ante la gran aventura de vivir.
Laura M
Verano 2026
Imagen:M8-Nebulosa de la Laguna vista desde Tuixent, Fotografia de Valentí Molas realizada con el telescopio SeeStar S50
Muy agradecida por facilitarme la imagen para utilitzarla en este relato

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