Las golondrinas empiezan a juntarse, se encuentran de buena mañana y al atardecer, cantando alegremente y haciendo vuelos sin parar, excitadas ante la gran aventura de volver a sus lugares africanos, un viaje de miles de kilómetros, atravesando el mar y desiertos. Todos los animales nos movemos según el ritmo de las estaciones, el ritmo de la natura..., incluidos nosotros, los humanos, nos marcamos el ritmo vital y profesional conforme las estaciones, así el verano es una temporada de pausa, de haraganear, de hacer la siesta, de esconderse del fuerte calor o de las tormentas de verano, de desplazarse a otros territorios en busca de la frescura, de la aventura o del exotismo. En verano se pierde el sentido de los días y de las horas, es igual que sea miércoles o sábado, no hay un horario más allá del que marca el día y la noche, o el de quedar para compartir una comida, tomar algo, o dar un paseo. Es un tiempo que nos induce a la contemplación de nuestro entorno, y este año...